Llegamos a Liverpool un viernes por la tarde y regresamos el domingo por la mañana- Así que en realidad solo disponíamos del sábado para recorrer esta ciudad que es sobre todo conocida por ser la cuna de los Beatles y por el fúbtol, pues posee el tercer equipo con más número de copas de Europa por detrás del Real Madrid y el Milán.

Día 1: viernes por la tarde

Nuestro avión salió más o menos puntual de Madrid. Como ya conté en la entrada anterior, viajamos con Easyjet. Era la primera vez que volábamos con esta compañía y la verdad es que nos gustó. Aunque el aterrizaje fue bastante accidentado y casi fue un milagro el que tocáramos tierra sanos y salvos. Tuvimos la «suerte» de pasar por unas tremendas turbulencias que parecía que el avión se iba a estrellar en picado contra el suelo. Y es que hacía un viento huracanado tremendo en Liverpool aquella noche.

Como no habíamos facturado maleta alguna, salimos directamente en busca del autobús que nos llevaría al hotel. Hay dos líneas que llevan al centro de Liverpool. Nosotros cogimos el 500 porque había leído que paraba justo en la puerta del hotel. Creo que es más caro que el otro autobús de línea. Pedimos dos billetes «return» (de ida y vuelta) que nos costaron 10 libras (5 cada uno). En poco más de 30 minutos estábamos ya en el hotel. Nos alojamos en el Campanile.

Aunque eran ya las 11.30 horas local, tras dejar las cosas en la habitación, decidimos dar una vuelta. En Madrid habíamos cenado unas ensaladas justo antes de montar en el avión, pero como al llegar a Liverpool había algo de hambre, fuimos a tomar algo. A esas horas lo único que estaba abierto para comer era el McDonald’s que estaba justo enfrente del hotel. Un menú cuarto de libra para Gustavo y un brownie para mí, nos costaron 5,08 libras.

Al salir del McDonald’s, decidimos dar una pequeña vuelta de reconocimiento y llegamos hasta Albert Dock, los antiguos muelles de Liverpool y que ahora se han reconvertido y está lleno de restaurantes y otros garitos, así como también alberga varios museos, entre los que se encuentra el de los Beatles. Tras el pequeño paseo, volvimos al hotel para dormir. Al día siguiente nos esperaba un largo día por delante.

Día 2: Sábado

Al salir del hotel, tras el desayuno que estaba incluido, nos encontramos con que estaba llovizneando. No era fuerte, pero si era un calabobos. Una vez más nos dirigimos hacia Albert Dock para ir a la Oficina de Turismo y a  ver el Museo de los Beatles, conocido como «The Beatles Story». Eran las 9.30 horas y hasta las 10.00 horas no abrían ninguno de los dos sitios. Dimos una vuelta por Albert Dock para ver de día lo que habíamos visto de noche.

Albert Dock

Albert Dock

Justo enfrente del «The Beatles Story», hay una noria similar a la que hay en Londres. Por un momento nos planteamos montar, pero en vista de lo gris que estaba el día, que casi no se veía nada, pasamos de gastarnos las casi 14 libras que costaba.

Dando la vuelta por Albert Dock, vimos que estaba abierto el Piermaster’s House, una casa decorada al estilo de los años de la Segunda Guerra Mundial. La entrada es gratuita y se ve rápidamente. Es curiosa de ver.

De allí fuimos al Museo Maritimo, el Merseyside Maritime Museum, y al Museo de la Esclavitud. Ambos están en el mismo edificio y son gratuitos. Lo más interesante de primer museo son las exposiciones dedicadas al Titanic, al Lusitania y a la Emperatriz olvidada, tres barcos de lujo relacionados con la ciudad de Liverpool, así como también la galería dedicada a «La Batalla del Atlántico», donde se cuenta el papel fundamental que tuvo la ciudad durante la Segunda Guerra Mundial. En el Museo de la Esclavitud se cuenta el papel que jugó Liverpool en la trata transatlántica. Nosotros vimos ambos museos en una hora o así porque quisimos verlos rápido para ir al de los Beatles.

Piermaster's House

Piermaster’s House

Entrar al «The Beatles Story» cuesta 12,95 libras e incluye una audioguía con la que visitar el museo. Aquí se va más tiempo, cerca de dos horas, en las que se descubre cómo se formó el grupo, cómo llegaron a ser los iconos que fueron, y cómo finalmente se separaron. Asimismo es posible ver una reproducción del mítico The Cavern Club, el local que les vio nacer. Para mí, fue la parte más interesante, sobre todo para una no fan de los Beatles.

Otra opción de conocer de cerca todo lo relacionado con los Beatles es con el famoso «Magical Mistery Tour». No sé cuánto cuesta el tour, pero como no somos muy aficionados al mítico grupo, decidimos no perder el poquito tiempo que teníamos en hacer la excursión. En ella te muestran también los lugares que fueron importantes en la historia del grupo.

Aunque en un primer momento no teníamos intención de visitar el estadio del Liverpool, porque ya Torres no estaba en el equipo, al final a Gustavo le entraron ganas de conocer el campo. Como eran pasadas las 12.00, decidimos que lo mejor era comer primero (no porque tuviéramos hambre, pero si porque en el Reino Unido comen pronto) y luego ir al estadio. En la oficina de turismo nos dijeron que la última visita posible de ese día era la de las 14.45 horas -porque la de las 15.00 horas que es la última ya estaba completa-, por lo que disponíamos de poco más de dos horas para comer y llegar hasta allí.

"The Beatles Story"

«The Beatles Story»

En los alrededores de Albert Dock, como los restaurantes tenían pinta de carillos, echamos a andar hacia la zona de tiendas en los alrededores de Liverpool One -una especie de centro comercial- y la Torre de la Radio -que se divisa desde cualquier punto del centro de la ciudad por su gran tamaño- para buscar algo más asequible. Tras buscar y buscar terminamos en el Shiraz Café, frente al Playhouse Theatre. Comimos muy bien y por solo 9,99 libras. El local estaba lleno de ingleses.

Gustavo se guió del gusto de allí y se pidió un plato que era el English Breakfast, que aunque no era la hora del desayuno, se podía pedir durante todo el día. El plato se componía del tradicional desayuno inglés con huevos fritos, salchichas, alubias, pan frito, pescado rebozado y morcilla e incluía el café o el té. Casi todos los ingleses allí presentes lo estaban tomando. Yo preferí el plato del Chef que tenía pollo asado, patatas y ensalada e incluía la bebida por 5 libras.

De allí nos dirigimos a la estación de autobuses que está frente a Albert Dock para coger el autobús 26 ó 17 que lleva hasta el estadio de Anfield. El billete de ida cuesta 1,80 libras. Al entrar al autobús hay que decirle al conductor el trayecto porque el precio va en función de él.

La entrada al estadio del Liverpool con la visita al museo del equipo y con guía en inglés cuesta comprada en el mismo campo 19 libras por persona. Aunque no soy muy futbolera que digamos, me gustó mucho esta visita -aunque tal vez sea porque no he visitado nunca un campo de fútbol-. Vas recorriendo los vestuarios, la sala de prensa, el graderío y puedes ver una vitrina con todos sus trofeos…

Al salir del campo, había empezado a llover bien fuerte. ¡¡Vaya atracón de agua!!

Anfield

Anfield

Para regresar al centro de Liverpool cogimos el autobús 27 que nos dejó en la misma estación de partida. El precio, una vez más 1,80 libras. Entre tanto ya eran pasadas las 16.30 horas y empezaba a anochecer. Teníamos dos opciones: ver el Tate Museum (que es una continuación del que hay en Londres) o ver las dos catedrales que hay en Liverpool. Todo ello cerraba a las 18.00 horas. Como no somos muy de museos y ya habíamos visto alguno que otro ese día, optamos por las catedrales, que son bastante curiosas, y el acceso es gratuito.

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