Nuestro último día en Milán era también nuestro último día en Italia. Nuestro vuelo salía a las 15.50 horas, por lo que podríamos aprovechar la mañana para ver Bérgamo.

Qué ver en pocas horas en Bérgamo

DÍA 4 

Decidimos madrugar y coger el tren de las 8.30 horas, aunque disponíamos de un billete de autobús para ir al aeropuerto porque el día que llegamos cogimos un 3×2 porque no sabíamos qué haríamos al final. No encuentro los billetes de tren y no recuerdo cuánto nos costó, pero creo que sería como unos 5 euros por persona (año 2009). El trayecto duraba una hora y seis minutos, ya que teníamos que hacer transbordo en Lambrate. Justo el tren anterior que había partido 10 minutos antes iba directo. Pero bueno, tampoco tardaba mucho más.

Finalmente llegamos a Bérgamo sobre las 9.30. Lo primero que hicimos fue dirigirnos a la oficina de turismo que está en la misma estación de trenes para pedir un plano, pedir información sobre qué visitar y preguntar dónde podíamos dejar las maletas. Nos dio un planito y una miniguía con los monumentos qué visitar, casi todos ellos en la parte alta de la ciudad -es que Bérgamo está dividida en Ciudad Baja y Ciudad Alta. La parte alta es la más interesante que ver, la más antigua, aunque la baja dicen que tampoco está mal, pero nosotros no tuvimos tiempo para comprobarlo-.

Bérgamo

Lo malo vino cuando la chica de la oficina nos dijo que no había taquillas en Bérgamo, que las más próximas estaban en el aeropuerto. Yo tenía entendido que sí que las había por lo que había leído en el foro, pero ya no tenían. Así que tuvimos que cargar con ellas toda la mañana. Afortunadamente, como eran maletas pequeñas -porque no las facturamos, eran de mano-, no resultó demasiado pesado.

Para llegar a la Cittá Alta, teníamos que coger un funicular, pero pillaba retirado del tren. Así que antes teníamos que pillar un autobús. La chica de la Oficina de turismo nos recomendó cogernos un billete especial para poder coger todos los transportes de la ciudad, incluso los autobuses que van al aeropuerto y que costaba 3,5 euros. Lo compramos en el kiosko de prensa que estaba en la estación.

Nada más salir de la estación, estaba el autobús que nos llevaría al funicular. No teníamos mucha idea de dónde tendríamos que bajarnos, pero fuimos atentos y pudimos ver dónde estaba la estación del funicular. El funicular deja en la Piazza Mercato delle Scarpe. De esta plaza sale la Via Gombitto, la principal arteria de esta zona de la ciudad de Bérgamo.Esta callecita está llena de tiendas de dulces, pasteles, pizzas o souvenirs. He de decir que dado que Bérgamo está junto a los Alpes, hacía un frío del copón y había una especie de neblina.

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Ascendiendo por Via Gombitto se llega a la Piazza Vecchia, una auténtica monada. Esta plaza conserva su sabor medieval. Está enmarcada por el Palazzo della Ragione, el Palazzo Nuovo (actualmente Biblioteca Muncipal) y el Campanone -que es la torre maciza del Ayuntamiento. Y en el centro se encuentra la fuente Contarini.

Detrás del Palazzo della Ragione, se encuentra la Piazza del Duomo con su catedral y con la Basílica de Santa María Maggiore y la Capilla Colleoni. La catedral y la basílica compiten en esta plaza por llamar la atención. A cada cuál más bonita.

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Seguimos avanzando por la Via Colleoni hasta llegar a la Citadella donde se encuentran un par de museos de la ciudad. Nosotros no pasamos porque no disponíamos de tiempo, aunque me habría gustado entrar en el Museo Arqueológico que está en la Citadella. Tras dejar la Piazza della Citadella, atravesamos una puerta que es de la antigua muralla y damos a parar al Largo Colle Aperto donde hay otra estación de funicular que lleva a la parte más alta de la ciudad, donde está el Castello di San Vigilio. Se suponía que desde ahí arriba había unas vistas increíbles de la ciudad, pero dado que está el día feo y con neblina apenas se ve nada.

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En el Castillo no pudimos entrar, así que dimos media vuelta y cogimos el funicular para llegar de nuevo a la Cittá Alta. Nos dirigimos a la zona de la Rocca, que es un recinto fortificado que se encuentra en medio del Parque delle Rimembranze. Desde este parque también se suponía que había buenas vistas, pero una vez más no pudimos disfrutar de ellas por el tiempo.

De ahí retornamos a la Via Gombitto y buscamos una pastelería dónde comprar un Polenta e Osèi, un pastel típico de Bérgamo. La verdad es que estaba buenísimo, aunque es para tomarlo en pequeñas cantidades porque empacha mucho. Es de color amarillo y tiene cierto sabor a mazapán.

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Con tantas vueltas ya eran las 13.30 horas por lo que decidimos volver a coger el funicular para bajar a la Ciudad Baja para buscar el bus que nos llevaría al aeropuerto de Orio al Serio. Es la línea 1. En poco más de 20 minutos, el autobús -que lo cogimos junto al funicular- nos llevó al aeropuerto. Aunque aún quedaba poco más de una hora para que despegara nuestro avión, se puede decir que ahí ya finalizaba nuestra pequeña escapada a Italia.

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