Día en el que visitamos los principales enclaves turísticos de Bangkok: el Gran Palacio y el Wat Phra Kaew (o Templo del Buda Esmeralda), el Wat Pho y el Wat Arun, y la Casa de Jim Thomsop y hacemos compras en el centro comercial MBK. Terminamos el día un poco liados con el mapa y perdidos por Bangkok sin saber cómo volver al hotel.

DÍA 2: 4 de agosto de 2011

Empezamos el día con un madrugón. A las 8.00 horas ya estábamos en la calle dispuestos a recorrer los principales templos de Bangkok. Pero para poder hacer frente a esta ardua tarea, antes dimos cuenta del desayuno, que era tipo buffet (pero un buffet oriental con sus noodles y su arroz, porque yo que soy de comer dulce por la mañana, había poco donde elegir: croissant o tostadas).

Para llegar a los templos, había leído que lo mejor era hacerlo a través del río Chao Phraya. Y aunque en el plano parecía que el embarcadero estaba cerca del hotel, en vista de lo que nos pasó el día anterior, al preguntar en recepción cuál era la mejor manera de llegar, nos dijeron que en taxi. Ya a esas horas el tráfico era terrible y un trayecto que en condiciones normales se podría haber hecho en menos de 10 minutos y por unos 60 baths (según la recepcionista) con el taxímetro puesto, nos llevó más de media hora y nos costó 100 baths… El taxista nos dejó en una calle paralela al embarcadero y antes de dirigirnos hacia allí pasamos a cambiar algo de dinero en un banco. Aquí el cambio fue algo mejor que el del aeropuerto:

1 € = 41,55 baths

Al llegar al embarcadero, no sabíamos muy bien en qué barco tendríamos que montarnos. Sabía que había uno turístico en el que te clavan bien (por lo que es evidente que este no queríamos cogerlo) y otro que utilizan los tailandeses para moverse por el río, el Chao Phraya Express (que es el que queríamos nosotros). Tras preguntar varias veces en una especie de taquilla (digo especie, porque el ticket se paga en el mismo barco), nos montamos dirección al Gran Palacio. Nos tendríamos que bajar en Tha Chang.

Al poco de montar una señora mayor un poco borde que resultó ser la revisora nos pidió el dinero del billete. Al decirle dónde íbamos, nos dijo la cantidad y le pagamos. El barco iba lleno hasta arriba, sobre todo de turistas. Al llegar a nuestra parada, la revisora nos indicó que teníamos que bajarnos. ¡Qué amable!

Para llegar al Gran Palacio y el Wat Phra Kaew (o Templo del Buda Esmeralda) es muy sencillo. Al salir del embarcadero hay que seguir todo recto. No tiene pérdida.

Llegando al recinto un «amable» señor nos pregunta que a dónde vamos y al decirle que al Templo del Buda Esmeralda y al Gran Palacio nos indica que está cerrado pero que conoce otro sitio. Gustavo por un momento se lo creyó, pero yo no. Ya había leído que era habitual en Bangkok que te dijeran que un sitio estaba cerrado con la intención de llevarte a otro lado, pero que siempre era mentira. Así que no le hice más caso al «amable» señor y seguimos buscando la entrada.

Al dar con ella, para nada estaba cerrado. Para entrar es preciso llevar cubiertas las piernas y los hombros, y si vas con pantalones cortos, minifaldas o los hombros al descubierto (se puede llevar manga corta siempre que los hombros estén cubiertos) te obligan a alquilar unos pañuelos que a saber cuántas personas se habrán puesto antes…

Nosotros para evitar eso, íbamos vestidos para la ocasión. Como hacía muchísimo calor, yo llevaba las mangas arremangadas. Por eso al entrar, me llamaron la atención para que me las bajaras. La entrada a este recinto, que cuesta 400 baths, incluye también la entrada a la Mansión de Teca de Vinmanmaek (está en el norte de la ciudad), pero que nosotros no llegamos a visitar por falta de tiempo.

 

Wat Phra Kaew y el Gran Palacio

El Wat Phra Kaew o Templo del Buda Esmeralda es uno de los más importantes templos budistas de Tailandia. El Buda en cuestión se ubica en la principal capilla del recinto, aunque no siempre ha estado ahí, pues procede del norte del país. Se llama de Esmeralda, pero en realidad está hecho de jade. En el interior del edificio que lo alberga no está permitido hacer fotos… Pero no dice nada desde el exterior… Así que desde una ventana le hice alguna fotillo que otra. Para entrar dentro, hay que pasar descalzo. Así que si os da reparo como a mí pisar con los pies descalzos, es bueno llevar unos calcetines en la mochila para ponérselos en ese momento.

Además del buda es interesante contemplar las stupas doradas, una reproducción de Angkor Wat añadida por el rey Rama III y los murales del Ramakian (versión tailandesa de una epopeya hindú) que se encuentran en el interior del muro que rodea el recinto.

Al entrar me embargaron dos sensaciones: por un lado, estaba emocionada de poder estar allí. Después de meses mirando y remirando fotos de ese templo, ahí estaba yo viéndolo en vivo y en directo. Pero por otro lado, estaba agobiada por la cantidad de gente (sobre todo de hordas de japoneses) que había por todas partes… ¡¡¡Pero cuánto turista!!! También había muchos niños tailandeses que estaban allí de excursión escolar a juzgar porque llevaban sus uniformes del colegio. Esquivando como buenamente pudimos a la gente fuimos recorriéndolo.

Templo del Buda Esmeralda

Templo del Buda Esmeralda

A continuación, nos dirigimos al Gran Palacio, que en la actualidad no es la residencia habitual de la familia real  ya que vive en el Palacio Chitlada (al norte de la ciudad). El Gran Palacio solo lo utiliza para ceremonias, como fue el caso del día que fuimos. Al final resultó que estaba cerrado porque se estaba celebrando un funeral de Estado. Así que después de hacernos las fotillos de rigor en el exterior y de quedarnos de verlo por dentro, nos fuimos a ver el Wat Pho.

 

Wat Pho

Se encuentra muy próximo al anterior, por lo que se puede ir andando. Ese templo del siglo XVI es el más antiguo de Bangkok y también posee la mayor colección de imágenes de Buda, entre el que se encuentra uno de los de más tamaño: el Buda Inclinado, que mide 46 metros de largo y 15 metros de alto… Es tan grande que difícilmente se le puede hacer una foto entero, jejeje.

Este recinto también alberga una centro para la enseñanza y conservación de la medicina tradicional tailandesa, donde se imparten cursos de masaje tradicional thai y donde es posible disfrutar de uno de ellos a buen precio, aunque nosotros no nos paramos a disfrutar de ningún masaje, porque teníamos que seguir con las visitas previstas. Nuestra siguiente parada sería el Wat Arun.

Buda Inclinado

Buda Inclinado

 

Wat Arun

Este templo está en frente del Wat Phra Kaew, pero en la otra orilla del río. Para cruzar hay unos barcos que se cogen en el mismo embarcadero donde nos bajamos antes. El billete son 3 baths. El Wat Arun es bastante diferente a los dos anteriores. Debe su nombre a Aruna, dios hinduista del amanecer. Tiene unas impresionantes torres de estilo jemer recubierta de azulejos, Se puede subir a la del centro. Cuesta un poquito ascender por la torre porque los escalones son bastante empinados y altos. Pero hay unas bonitas vistas del río Chao Phraya.

En el Wat Arun

En el Wat Arun

A esas alturas del día, con los pantalones largos y el calor sofocante, ya habíamos dado cuenta de varias botellas de agua. ¡Menos mal que hay puestecillos cada dos pasos! Regateando un poco, conseguimos las botellas pequeñas por 10 baths.

Nuestra siguiente visita sería la Casa de Jim Thompson. Como está en la otra orilla del río, volvimos a cruzar en un barquito. Al salir del embardero vimos un puestecillo que tenía una especie zumos naturales-granizados recién hechos. Aunque se supone que hay que tener cuidado con lo que se consume en puestos callejeros… Con el calor que hacía, lo que más apetecía era tomarse algo de eso… Así que nos arriesgamos y pedimos un zumo de mango, que estaba riquísimo y muy fresquito.

Cerca del Wat Pho nos pusimos a buscar un taxi para llegar a la Casa de Jim Thompson porque está bastante lejos. Paramos a un taxi, pero al decirle que queríamos «meter», no quiso llevarnos, pero el siguiente, si que nos llevó. Sale más a cuenta que pongan el taxímetro, pero muchas veces se suelen negar e intentan acordar un precio que por regla general suele ser bastante más elevado, y aunque regatees, siempre saldrá más caro que con el «meter».

Por el camino, el taxista nos quiso engatusar para hacer algunas excursiones por los alrededores de Bangkok con él, como ir al mercado flotante o Ayuthaya, pero le dijimos que al día siguiente ya nos íbamos para Vietnam. Entonces aprovechó la ocasión para que le reserváramos para ir al aeropuerto. Como al día siguiente tendríamos que salir del hotel a las 3.00 horas y no sabíamos si sería fácil encontrar taxi a esas horas, lo reservamos. Por más que insistimos en que queríamos taxímetro, al final nos lió y acordamos un precio: 450 baths, que ya le pagaríamos al día siguiente. El trayecto hasta la Casa fue de 80 baths.

 

Casa de Jim Thompson

Se trata de una casa tradicional tailandesa que fue propiedad del empresario estadounidense Jim Thompson, que cuando llegó a Bangkok decidió fijar aquí su residencia. Fue un diseñador y contribuyó a la expansión mundial de la seda tailandesa. La casa está junto a un pequeño khlong o canal.

La visita a la casa se hace con guía que está incluida en el precio de la entrada (100 baths). Las visitas son en inglés, francés o japonés. Nosotros cogimos la visita en inglés. En el interior de la casa está prohibido hacer fotos, y aunque suelo intentar hacer siempre fotos de estrangis, cuando entras en la casa, tienes que dejar mochilas y cámaras en unas taquillas gratuitas que hay en la entrada, por lo que no pude hacer nada…No está nada mal la casita que se montó el tal Jim Thompson que al parecer desapareció un buen día y nunca más se volvió a saber de él.

Casa de Jim Thompson

Casa de Jim Thompson

Al terminar la visita, ya eran pasadas las 14.00 horas… ¡¡La mañana se había pasado volando!! Así que como era hora de comer, decidimos que comeríamos en el restaurante que hay en la Casa de Jim Thompson porque había leído buenas referencias… Y acertaron 100%. Tomamos el mejor pad thai que comeríamos en todo el viaje.

 

Compras en el MBK

Como ya habíamos tenido bastantes visitas culturales ese día y con el bochornazo que hacía… ¡¡¡Madre mía que manera de sudar!!! Decidimos que iríamos a pasar la tarde al MBK, un enorme centro comercial con aire acondicionado, que se encuentra a pocos pasos de la Casa de Jim Thompson.

Tiene ocho plantas con más de 2.000 tiendas. Cada planta suele estar dedicada a un producto. Nosotros íbamos en busca de una tarjeta de memoria para la cámara, una maleta grande y unos polos. ¡¡Peazo centro comercial!! Nunca había visto cosa igual… Y eso que en Madrid hay un montón de centros comerciales y algunos muy grandes.

La tarjeta la encontramos en un puesto de la cuarta planta (creo que era la cuarta planta, porque con tantas vueltas y lo grande que es te terminas perdiendo). En el MBK se puede regatear. Al principio por la tarjeta pedían 750 baths, y tras un duro regateo la cosenguimos por 450 baths.

La maleta y los polos los compramos en la quinta planta. En uno de los laterales de esta planta, hay un montón de puestos que es como si fuera un mercadillo. No son tiendas como en otras partes del MBK. En uno de estos puestos encontramos nuestra maleta rígida grande por 1.600 baths después de mucho regatear porque de primeras nos pedían 2.800 baths.

Luego Gustavo se compró 3 polos de Ralph Laurent (suponemos que son imitaciones por el precio que nos dieron) por 720 baths, aunque de entrada nos pedían por cada polo 300 baths.

Con nuestras compritas hechas y más descansados gracias al aire acondicionado, decidimos salir de nuevo a la calle para ir a visitar la zona de Patpong, donde hay un célebre mercadillo nocturno y que también es conocida por ser el equivalente al barrio rojo de Amsterdam. Para llegar hasta allí, cogimos el Skytrain (un tren elevado).

El MBK está junto a la parada de Skytrain de National Stadium, y Patpong está en en la parada de Sala Daeng. Al salir de la estación, que por cierto, tampoco tiene escaleras mecánicas ni ascensor, comenzó a llover como si fuera el diluvio universal… ¡¡Aquello era un monzón en toda regla!! Así no podíamos ir a ningún lado…

Como justo al lado de la estación vimos un par de sitios donde daban masajes, decidimos aprovechar el momento monzón para darnos nuestros primeros masajes thai. Finalmente entramos en The art of massage. Una hora de masaje thai cuesta 250 baths.¡¡Y qué gozada!! Después de un duro día de visitas y compras, nos vino genial el masaje, que aunque es un poco duro, te deja luego como nuevo. Es un masaje ideal contra las contracturas.

Al salir ya había dejado de llover, pero ya eran las 21.00 horas y como allí no se cena tan tarde como en España buscamos un sitio donde cenar. Cerca entramos en un restaurante en el que había bastante gente y que tenía menús de cuatro platos para compartir. No apunté el nombre ni la dirección, pero la verdad es que da igual porque el menu tailandés que pedimos no nos gustó demasiado y dejamos la mitad. Uno de los platos tenía cilantro, especia que hemos descubierto que no nos gusta nada de nada, y el otro era una sopa con leche de coco… ¡¡Puagg, qué asco!!

Como al día siguiente tendríamos que estar listos muy temprano, pensamos que lo mejor era volver al hotel. Según el mapa, no estábamos muy lejos, así que volveríamos andando… Yo no sé si fue producto del cansancio, o que el mapa no había quién lo entendiera, pero estuvimos andando durante mucho rato perdidos sin saber cómo llegar… Y eso que preguntamos a varias personas, pero unas que no sabían inglés y otras que no sabían muy bien cómo indicarnos (a pesar de que le enseñábamos una tarjeta que nos habían dado en el hotel con un mapita y la dirección en tailandés), seguimos dando vuelta sin ton ni son… Importante: pedir al hotel una tarjeta con la dirección en tailandés, pues no todo el mundo sabe inglés.

Finalmente dimos con un chico que tras un rato intentando descifrar el mapa de la tarjetita, nos acompañó un trecho… Al parecer con tanta vuelta, nos habíamos pasado con creces del hotel, así que el amable chico nos paró a un taxista y le estuvo explicando dónde estaba nuestro hotel para que nos llevara. En coche no estábamos demasiado lejos, porque solo nos costó 35 baths. En menos de 5 minutos estábamos por fin en el hotel… A lo tonto, a lo tonto se nos había hecho tardísimo. Llegamos a las 23.00 horas al hotel. Quedaban apenas cuatro horas antes de que tuviéramos que salir hacia el aeropuerto…

Más fotos de Bangkok en Flickr:

También podéis ver vídeos de este día en Youtube.

Gastos del día
  • Taxi al embarcadero de Taphan Taksim: 100 baths
  • Barco por el río Chao Phraya: 15×2= 30 baths
  • Entrada al Gran Palacio: 400×2=800 baths
  • Entrada a Wat Pho: 50×2=100 baths
  • Botella de agua pequeña: 10 baths
  • Billete de barco para cruzar el río Chao Phraya: 3×2=6 baths
  • Entrada a Wat Arun: 50×2=100 baths
  • Billete de barco para cruzar el río Chao Phraya: 3×2=6 baths
  • Botella de agua pequeña: 10 baths
  • 2 zumos de mango: 30×2=60 baths
  • Taxi a Jim Thompson: 80 baths
  • Entrada a la casa de Jim Thompson: 100×2=200 baths
  • Comida en la casa de Jim Thompson: 2 pai thai + entrante de langostinos gabardina + 2 brownie + agua + coca cola + 1 café: 1.086,75 baths
  • Botella de agua pequeña: 10 baths
  • Tarjeta para la cámara de 8GB: 450 baths
  • Maleta grande y dura: 1.650 baths
  • 3 polos de marca: 720 baths
  • Billetes de skytrain: 20×2=40 baths
  • Masaje thai de una hora en The art of massage (Sala Daeng): 250×2=500 baths
  • Cena cerca de Sala Daeng: Menú de 4 platos (langostinos con gabardina, calamares con curry, sopa de pollo y leche de coco, ternera salteada con cilantro) + agua + coca cola = 776 baths
  • Taxi al hotel: 35 baths

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