En nuestro viaje por él Sudeste Asiático, uno de los días que pasamos en Chiang Mai lo dedicamos a un par de actividades que cuando nosotros estuvimos estaban de moda: montar en elefante y acercarse y tocar a un tigre. Estas dos actividades, que a priori nos parecían un gran sueño, con los años, y ahora que hay más información, no recomendaríamos.


nota
Aunque montar en elefante y visitar tigres son dos actividades que suenan fascinante para los seres humanos, sobre todo, para gente como nosotros que no vivimos en un país en el que es posible, para los animales es una experiencia nefasta.

Turismo Responsable de FAADA advierte de que para hacer posible estas actividades, los animales son maltratados previamente para adiestrarlos. En el caso de los elefantes, el adiestramiento se consigue mediante una técnica que consiste en privar al animal de comida y agua, así como golpearle con ganchos metálicos en lugares sensibles. También Turismo Responsable de FAADA explica que los elefantes no están preparados para soportar el peso de las personas, pues es algo incompatible con su fisionomía.

En el caso de los tigres, estos felinos son sedados y se le quitan las garras para permitir que los turistas puedan tocarlos sin que sea un peligro para ellos.

Dicho esto, comenzamos con el relato de ese día. En aquel momento, no había tanta información sobre estas situaciones, por lo que cuando supimos de estas actividades quisimos hacerlas porque nos pareció interesante.

DÍA 17: 20 de agosto de 2011

Quedamos sobre las 8.30 horas con el taxista para que nos llevara en primer lugar a Maesa Camp, un campamento de elefantes. Allí no sólo puedes verlos de cerca, sino también ver las cosas que estos animalitos son capaces de hacer e incluso montarte en uno de ellos.

En Chiang Mai hay otros campamentos de elefantes, pero según leí en foros, este de Maesa Camp era uno de los mejores y donde mejor tratan a los animales. El precio es caro. Hay varias paquetes.  Nosotros cogimos uno que incluía ver uno de los espectáculos de elefantes, entrar en los poblados donde están las mujeres jirafas y otras tribus y montar durante 50 minutos en elefante. Para dos personas nos costó 3.000 baths… Es caro pero estas cosas no se pueden hacer en España y a saber cuándo podremos vivir una experiencia igual.

Antes de asistir al show, los cuidadores se meten en el agua con los elefantes y los bañan. Los elefantes se tiran en el agua y retozan. Se les ve que les gusta mucho. De ahí ya fuimos a ver el espectáculo. ¡¡Ay qué ver la de cosas que son capaces de hacer estos animales!! Entre otras cosas, son capaces de pintar unos cuadros con la trompa con un arte… que más de uno quisiéramos tener esa capacidad. También jugaron al fútbol y dieron masajes a sus cuidadores. ¡¡¡Qué artistas!!!

Elefante en Maesa Camp

Elefante en Maesa Camp

De allí, el taxista nos llevó a los poblados de las tribus. Teníamos ganas de ver de cerca a las Mujeres Jirafa… Pero la verdad es que nos nos dejó una sensación un tanto agridulce. Primero vimos a unas mujeres que tejían que pertenecían a una etnia cuyo nombre no recuerdo… Al poco comenzó a chispear. Seguimos deambulando por los poblados viendo cómo vivían y las artesanías que vendían a los turistas. Y llegamos a donde se encontraban las Mujeres Jirafa o Padaung.

La verdad es que nos dieron mucha pena. Quiero creer que parte del dinero que pagamos en Maesa Camp llegó a estas mujeres. Son famosas por llevar en el cuello unos aros, más o menos cantidad de aros en función de la edad. Forman parte de la etnia Karen y proceden de Birmania. Son refugiados que viven en Tailandia. Hay varias teorías sobre por qué usan esos aros que hacen que el cuello lo tengan más largo. Una de esas teorías es para evitar mordeduras de tigres. Pero también se dice que los usan para identificar a las mujeres que nacieron en miércoles de luna llena, algo que se considera un honor en su tribu.

Mujer jirafa

Mujer jirafa

Sea cual sea la razón originaria por la que empezaron a llevar los característicos aros, ahora yo creo que los llevan por los turistas, porque para suerte o para desgracia, son un atractivo turístico de la zona. A mí me dieron mucha pena porque algunas de las que estaban en el poblado tenían una cara de tristeza inmensa. Otras en cambio estaban muy animadas y exhibían orgullosas sus aros… Incluso te podías hacer una foto con ellas y con unos falsos aros que te podías poner en el cuello.

Para mucha gente puede ser deplorable visitar a estas mujeres porque dicen que se ayuda a que sean esclavas de los aros… Otros, en cambio, creen que en realidad se benefician de los aros porque viven del turismo… En cualquier caso, a mí me dieron mucha pena porque desprendían mucha tristeza.

Dejamos atrás a las tribus y nos dirigimos al punto en el que montaríamos por la selva en elefante… En ese momento se puso a llover a raudales… ¡¡¡Parecía que no había llovido en la vida!!! Nos parapetamos con nuestros chubasqueros y nos subimos en el elefantito en cuestión que se adentró por la selva… ¡¡¡Y qué miedo!!! Estaba todo embarrado y mi pensamiento era que en cualquier momento el elefante resbalaría y acabaríamos en medio del fango con el bichejo encima… ¡¡¡Pufff!!!

No disfruté nada el paseo con tanta lluvia… Y estaba deseando que acabara, pero el animal parecía no tener demasiada prisa en terminar el paseo y en cambio, tenía demasiada hambre… ¡¡¡Cada dos por tres se paraba a comer!!! Después de casi una hora llegamos de nuevo a Maesa Camp y justo entonces, dejó de llover… ¡¡Qué casualidad!! ¡¡Estos monzones!! Nos hicieron una foto de mala manera subidos en el elefante con nuestra cámara (porque dijimos que no queríamos la foto «oficial»).

A la salida de Maesa Camp, nos estaba esperando el taxista para ir a nuestro siguiente punto de la ruta: Tiger Kingdom, un campamento donde solo hay tigres y donde se tiene la oportunidad de poder entrar en contacto con estos animalitos.

Con la entrada hay varias opciones: entrar en la jaula de un tigre adulto, entrar en la jaula de un tigre de mediana edad, entrar en la de los cachorros 2-3 meses o en la de los recién nacidos. Hay entradas combinadas para entrar en dos, tres o cuatro jaulas. Nosotros optamos por entrar en la jaula de un tigre adulto y en la de los cachorros.

Primero nos dirigimos a la zona donde están los tigres adultos. Tras un rato de espera, por fin llegó nuestro turno. En compañía de un cuidador entramos en la jaula para tocar al «gatito» en cuestión. Teníamos 15 minutos para disfrutar de la visita. El tigre estaba la mar de tranquilo tumbado en el suelo, haciéndonos caso omiso. El cuidador nos fue indicando cómo podíamos tocarle y qué cosas no deberíamos hacer (moverse muy rápido, tocarle el hocico, el rabo o las pezuñas). Aunque existe la opción de que un fotógrafo profesional te haga las fotos a un «módico» precio, el cuidador nos hizo las fotos con nuestra propia cámara.

¡Fue una experiencia increible! Estar tan cerca de un tigre enorme, poder tocarle, abrazarle y recostarte junto a él fue realmente espectacular. A mí que me encantan los gatos, era como estar al lado de un gatazo grande. Pero aún quedaba lo mejor: tener entre las manos a un cachorrito de tigre.

Para entrar en la jaula de los cachorros, hay que tomar unas precauciones previas: tuvimos que lavarnos las manos y quitarnos nuestros zapatos en la entrada y ponernos unos patucos. Y cuando estuvimos listos, entramos también en compañía de un cuidador que nos dio unas instrucciones similares a las que hay que tener en cuenta con los tigres adultos. En esta ocasión, la visita duró 10 minutos.

Cuando terminamos, era ya hora de comer. El taxista nos había recomendado comer en el buffet del restaurante de Tiger Kingdom. Y así hicimos. La comida no estaba mal, pero como estaba próxima la hora del cierre, pues lo malo fue que según se iba acabando la comida, no la reponían.

Con la tripa llena, nos dirigimos después con el taxista a la Granja de Mariposas y Orquídeas. Es un lugar con mucho colorido y donde te puedes tirar horas haciendo fotos, pero como no, empezó de nuevo a chispear. Afortunadamente no llovió a lo bestia, sino que se escapaban solo pequeñas gotas.
Antes de despedir al taxista hasta el día siguiente, le pedimos que en vez de dejarnos en el hotel como habíamos quedado al principio del día que nos dejara en el centro de Chiang Mai para ver algún templo. Nos dejó en Wat Chiang Man. Es el templo más antiguo del casco histórico, de la zona intramuros. Fue construido en 1296 por el rey Mengrai, el fundador de la ciudad. Hay dos imágenes de Buda famosas en él. Una de ellas creen los lugareños que puede atraer las lluvias.
Wat Chiang Man

Wat Chiang Man

De camino al hotel nos topamos con otro templo: Wat Lok Molee. Aunque no es uno de los más conocidos, tampoco está nada mal. La verdad es que no he encontrado mucha información sobre este templo, pero me pareció bastante bonito.
De allí fuimos andando tranquilamente hasta el hotel disfrutando de la ciudad. Antes de diriginos hacia el lugar donde cenaríamos dimos una vuelta por el Mercado Nocturno e hicimos algunas compras.
Wat Lok Molee

Wat Lok Molee

Había leído buenas recomendaciones sobre un restaurante que está al otro lado del río: el Riverside. Así que allí nos dirigimos. Parecía que estaba cerca del hotel, pero empezamos a caminar y a caminar y tras casi media hora llegamos. El local estaba hasta arriba de gente y tuvimos que esperar un rato tomando una piña colada y una cerveza antes de poder tener mesa. Además de turistas, había muchos lugareños.

El restaurante está muy bien. Tiene dos plantas y una terraza. En la planta baja tocan bandas en directo. Por lo que además de ser restaurante, también es un buen sitio para tomarse una copa. Y la comida es muy variada: no solo tienen comida tailandesa, sino también americana e italiana.

Gastos del día
  • Entrada a Maesa Camp para dos personas: 3.000 baths
  • Entrada a Tiger Kingdom y tocar un tigre adulto y uno de tres meses: 840 x 2 = 1680 baths
  • Comida buffet en Tiger Kingdom: 200 x 2 = 400 baths + 2 botellas de agua pequeña = 440 baths
  • Taxi durante todo el día: 1.000 baths
  • Cena en Riverside: 2 piñas coladas + 1 cerveza shinga + 1 cerveza chang + 1 pizza de salami + 1 hamburguesa riverside + 1 coca cola = 885 baths
  • Compras en el Mercado Nocturno: 2 bolsos de tela (200 baths) + 1 candado (80 baths) + 1 imán (60 baths) = 340 baths

Total: 7.345 baths (unos 185,28 euros)

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