Entrábamos en la recta final del viaje. Después de dos semanas recorriendo Vietnam y visitando los templos de Angkor, regresábamos a Tailandia, donde pasaríamos los últimos 8 días de nuestro viaje al Sudeste Asiático.

DÍA 16: 19 de agosto de 2011
Como estaba acordado, el conductor del tuk tuk nos llevó al aeropuerto.  Al salir de Camboya hay que entregar un papelito que te dan cuando llegas… Y si empezamos mal en Camboya, no íbamos a terminarlo mejor… Y es que resulta que yo no tenía el papelito ese en cuestión y hasta ese momento en el que me lo reclamaron no nos habíamos dado cuenta. Habíamos facturado ya las maletas y Gustavo ya estaba en la zona de embarque, pero a mí no me dejaban pasar… ¡Y menos mal que me pasó a mí que si le llega a pasar a Gustavo que de inglés sabe más bien poco, se me queda el pobre allí!

Corriendo volví a facturación de maletas porque me dijeron que allí me podían facilitar el dichoso papelito de nuevo y así fue… ¡¡Qué alivio!! Lo rellené y lo entregué en inmigración y por fin me dejaron pasar a la zona de embarque. ¡Ya creía que me tenía que quedar allí!

Nuestro vuelo era a Chiang Mai, haciendo una breve escala de una hora en Bangkok. Volamos con Bangkokair. El vuelo salía un pelín más caro que con Air Asia, pero con la diferencia de que facturábamos la maleta en Siem Reap y hasta Chiang Mai no teníamos que preocuparnos, mientras que con Air Asia, eran vuelos independientes con la consiguiente pérdida de tiempo en recoger las maletas en la capital tailandesa y vuelta a facturar de nuevo.

Con el conductor de tuk tuk

Con el conductor de tuk tuk

¡La verdad es que Bangkokair es una compañía de 10 y de la que deberían aprender algunas europeas! Una vez que todos embarcamos, el avión despegó unos 5 minutos antes de la hora. Al entrar, como en Vietnam Airlines, nos dieron una toallita para refrescarnos y nos pusieron de desayunar. El vuelo fue genial y puntualmente aterrizamos unos minutos antes de la hora prevista en Bangkok.

Disponíamos de una hora para tomar el siguiente vuelo que nos llevaría a Chiang Mai. Antes de coger los vuelos, había escrito a la compañía para preguntarles si con una hora era suficiente para hacer el cambio de avión y me dijeron que sí… Así que nosotros confiados fuimos a paso normal por la terminal de tránsito hasta nuestra siguiente puerta de embarque… Lo que no nos dijeron es que tendríamos que pasar por Inmigración antes de tomar el siguiente vuelo. No sé por qué, pensé que el tema de Inmigración y el visado lo haríamos al llegar a Chiang Mai, pero no fue así.

Al llegar a Inmigración la cola era descomunal. Viajeros de un montón de vuelos que hacían escala y pasaban por la terminal de tránsito se agolpaban esperando su turno para hacer el visado… Y no estaban ni abiertas la mitad de los mostradores que había. Con la cantidad de gente que estábamos allí, ¿por qué no ponían más personas a hacer los visados?

El tiempo iba pasando y veíamos como se acercaba peligrosamente la hora de embarcar y aún nos quedaban muchas personas delante. En esto que vi a una azafata de Bangkokair junto a la fila y me dirigí a ella para contarle nuestro problema… Luego se fueron acercando más personas que, como nosotros, tenían poco tiempo de escala para coger su siguiente vuelo. Y aquí he de decir que se portaron estos de Bankokair de 10.

La azafata nos calmó y nos dijo que no habría problema, que teníamos tiempo suficiente para embarcar (y eso que ya apenas quedaban 20 minutos para que saliera el vuelo). Cada vez más nerviosos, el tiempo iba corriendo en contra y la cola apenas avanzaba. La azafata, que tenía un walki talkie que utilizaba de vez en cuando, comenzó a organizar la cola para que pasásemos los que primero teníamos que embarcar… Nos dijo que tranquilos, que no habría problemas y no perderíamos el vuelo.

Cuando faltaban cinco minutos para que saliera nuestro vuelo, conseguimos nuestro visado y a correr se ha dicho por los interminables pasillos hasta la puerta de embarque. Y como no, nuestra puerta era la última del pasillo… Corre que te corre llegamos justo a la hora que tenía que despegar el avión. Tomamos asiento casi sin aire después de la carrera, pero aún tardó un rato en despegar. Y es que después de nosotros entraron más personas con los que habíamos coincidido en la terminal de tránsito e incluso en el mismo vuelo desde Siem Reap. Por fin, con 20 minutos de retraso porque Bankokair estuvo esperando a los viajeros, despegamos hacia Chiang Mai.

Al igual que en el otro vuelo, nos dieron una toallita para refrescarnos y algo para comer. Durante el vuelo pasamos por alguna que otra turbulencia. Al recoger nuestras maletas en Chiang Mai, vimos que una había sufrido un pequeño incidente en la rueda. Así que pusimos una reclamación antes de salir del aeropuerto y nos dijeron que al llegar al hotel vaciáramos la maleta que luego irían a buscarla para repararla.

Al salir del aeropuerto, un montón de taxistas empezaron a acosarnos para llevarnos al hotel. Cogimos el primero que vinos que por una tarifa estándar de 120 baths nos llevó a nuestro hotel: Centara Duangtawan Hotel. Por el camino, el taxista intentó que hiciéramos con él las visitas por Chiang Mai. Como teníamos la intención de hacerlas con un taxista y no conocíamos a otro, le dijimos que sí.

Bo Sang

Aquella tarde nos llevaría a Bo Sang, un poblado famoso por la elaboración de sombrillas y que está a unos 10 km de Chiang Mai, y una granja de mariposas y fábrica de seda, por unos 150 baths. Al salir de dejar las maletas, estaba otro taxista que decía ser hermano del anterior.

Bo Sang

Bo Sang

La verdad es que yo esperaba más de esta excursión. Fue un poco pérdida de tiempo porque resultó que el poblado en cuestión no era tal, sino una fábrica donde puedes ver como elaboran las sombrillas, algo que los lugareños vienen haciendo de manera artesanal desde hace unos 200 años. Y digo que fue un poco pérdida de tiempo porque está todo como muy preparado para el turista. También vimos la fábrica de lacados y cómo se hace la seda y lo que se elabora con ella gracias a los gusanos de seda. La verdad es que resultó bastante prescindible.

De vuelta a Chiang Mai, nos dejó en el templo Wat Chedi Luang, y acordamos que al día siguiente nos llevaría a hacer varias excursiones durante todo el día por 1.000 baths desde las 8.30 horas. Empezó pidiéndonos más dinero, pero al final lo dejamos en 1.000. La verdad es que resultó un poco caro y tal vez lo hubiéramos podido conseguir más barato si hubiéramos regateado más, pero el cansancio hizo que estuviera falta de reflejos.

El Wat Chedi Luang es uno de los cuatro templos que se recomiendan visitar en Chiang Mai. Alberga en su interior una enorme chedi del siglo XV que fue destruida por un terremoto en el siglo XVI. Al parecer también durante un tiempo, hacia 1475, el Buda Esmeralda que ahora se encuentra en Bangkok estuvo en este templo de Chiang Mai.

Wat Chedi Luang

Wat Chedi Luang

Algo muy curioso que nos encontramos en los templos de Chiang Mai fue unas estatuas superrealistas de monjes budistas… Eran tan realistas que llegamos a pensar que si eran monjes de verdad… Tal vez disecados… Luego nos enteraríamos que estaban hechas de cera. ¡¡¡Eran tan reales que daban miedo!

Monje de ceraDe allí fuimos caminando tranquilamente de vuelta hacia la zona del hotel. Junto al hotel comenzaban a montar lo que cada noche se monta en esa zona: el Mercado Nocturno de Chiang Mai, donde se pueden encontrar todo tipo de cosas: desde camisetas, polos y bolsos de marca (aunque yo más bien diría que son falsificaciones… Eso sí, de muy buena calidad) e incluso todo tipo de recuerdos.

Como desde lo que comimos en el avión no habíamos vuelto a probar bocado, decidimos cenar tempranito en un restaurante en la calle del hotel que se llamaba «El Toro» y en el que había comida mexicana y tailandesa.

Luego volvimos al Mercado Nocturno que ya estaba montado por completo. En un puestecillo nos tomamos unos pancakes de chocolate. Y mientras esperábamos a que nos los preparasen, nos dieron un folleto publicitario que anunciaba que esa noche había combate de Muay Thai en un ring que estaba ahí al lado. Gus tenía muchas de asistir a un combate, así que allá que nos fuimos.

Hay varios tipos de entradas: VIP (sentados en las primeras filas y te dan una botellita de agua), de segunda (sentados, pero un poco más lejos y sin derecho a agua gratis) y ya de pie al fondo (y sin agua gratis). Nosotros cogimos las de primera. La mayoría de los que estábamos en primera y segunda éramos turistas. Los tailandeses se situaban al fondo de pie.

Muay Thai

Muay Thai

Hubo en total cuatro combates durante unas dos horas aproximadamente: desde niños de unos 10-11 años, pasando por adolescentes hasta adultos. Con una musiquita bastante pegadiza de fondo se van sucediendo las patadas y los puñetazos. La lucha más impactante fue la de los adultos, que ahí veías cómo se daban a base de bien. Cuando acabó, regresamos ya al hotel.

Gastos del día

  • Pago al conductor del tuk tuk de Siem Reap: 50 dólares + 4 dólares y 400 rieles de propina
  • Taxi al hotel en Chiang Mai: 120 baths
  • Taxi a Bo Sang y regreso a Chiang Mai: 150 baths
  • Tarjeta de teléfono para cabina para llamar a España: 300 baths
  • Cena en ‘El Toro’ (nachos, pollo picante, pollo agridulce, agua y coca cola): 265 baths
  • Buda pequeño comprado en el Mercado Nocturno: 140 baths
  • 2 pancakes de chocolate: 40 baths
  • Entradas para combate de Muay Thai: 600 x 2 = 1.200 baths

Total: 54 dólares + 2.215 baths (unos 96,36 €)

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