Hoi An

Hoi An de noche

El día se presentaba bastante tranquilo y ya era hora. Llevábamos 10 días de vacaciones y la verdad es que no habíamos parado desde que salimos de Madrid. Sería un día de relax: un poquito de playa (Hoi An tiene una bonita y tranquila playa), intentar dar alguna clase de cocina (Hoi An es un buen sitio para aprender a cocinar comida vietnamita) y terminar de ver lo que nos quedaba del Casco Histórico.

13 de agosto de 2011
Nos levantamos más tarde de lo habitual y tras dar cuenta del desayuno fuimos a la tienda dónde me compré el vestido a medida para hacerme una prueba del mismo. Nada más salir del hotel, nos abordó una señora mayor para ofrecernos una moto automática para alquilar. El precio que nos dio era más barato que en el propio hotel (justo antes de salir habíamos preguntado para saber cómo ir a la playa que quedaba a unos cinco o seis kilómetros), pero aún así regateamos un poco y conseguimos que nos la dejara por 100.000 dongs para todo el día, pagando a parte un litro de gasolina.

Como si fuéramos hormigas atómicas, con los cascos puestos y con Gus al mando de la moto, pusimos rumbo primero a la tienda. Me probé el vestido y me quedaba casi perfecto, a falta de hacer algún pequeño retoquillo: meter de algún lado o coser el bajo. Luego no sé cómo pasó, pero las chicas de la sastrería me liaron para hacerme otro vestido más, jejejeje. Yo les decía que al día siguiente me marchaba de madrugada y que el vestido tendría que estar listo al terminar el día y ellas me dijeron que sin problemas, que fuera de nuevo a las 15.00 horas a probarme el nuevo traje y antes de las 20.00 horas estaría ya terminado.

Tras elegir el modelo, y la tela y regatear (conseguimos que me lo dejaran por el mismo precio que el anterior: 600.000 dongs), pusimos rumbo a la playa. Es curioso que con lo grande que es la playa y el calor que hacía, no había apenas gente. Desperdigados habría tres o cuatro occidentales más, aparte de nosotros. En lo que podría ser el paseo marítimo (no hay, pero si lo hubiera, podría ser eso), debajo de unas palmeras había unos cuantos vietnamitas sentados apaciblemente.

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Algo que siempre nos llamó la atención durante el viaje por Vietnam es que a los jóvenes vietnamitas, en especial a las chicas, y al contrario de lo que pasa en España, no les gusta estar morenos. Así que no es raro verles bien tapados casi hasta las cejas para que ni un rayito de sol se pose en su piel. Pues bajo, unas palmeras se encontraban un grupito de jóvenes vietnamitas. Estando nosotros chapoteando en el agua, algunos vietnamitas se metieron en el agua con la ropa puesta (vaqueros y camisetas incluidas) y se estuvieron dando un baño… :-O

Después de cocernos bajo un sol de justicia en la playa, decidimos volver al hotel para darnos un chapuzón en la piscina antes de ir a comer. Un día más comimos en el Green Moss unos deliciosos noodles. Tras la comida, volvimos a la sastrería y ya tenían casi acabado el segundo vestido, a falta de pequeños retoques. Tendríamos que volver a recogerlos a última hora de la tarde. De allí fuimos a terminar de ver la ciudad. Estuvimos dando una vuelta además por el mercado de Hoi An.

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Hoi An, además de ser famosa por sus sastres, también lo es por ser una ciudad donde sumegirse en la gastronomía vietnamita. Así que si os gusta cocinar o si os gusta su gastronomía, no dejéis de dar una clase de cocina. Preguntamos precios en varios restaurantes (en casi todos se dan clases) y al final nos decantamos por el Café Restaraurante Hong Phuc (calle Bach Dang, 86) que por 400.000 dongs nos incluía una clase para dos y la comida para preparar los platos.

Quedamos a las 19.00 para la clase. ¡Y nos lo pasamos genial! Fue muy divertido. Nos pusieron unos delantales y nos enseñaron a preparar varias delicatessen vietnamitas: pescado envuelto en hoja de banana a la parrilla, rollitos vietnamita, calamares y otro platito más. Al terminar de prepararlos, nos los comimos y no es por nada, pero ¡¡¡nos salieron de maravilla!! ¡¡¡Mmmm!!! jejeje Y era tal cantidad, que no pudimos con todo.

Cuando salimos del restaurante ya era de noche. La ciudad estaba llena de gente por todos lados, con numerosos farolillos por doquier… ¡¡¡Estaba tan bonita!!! Dimos una vueltecilla de despedida, nos tomamos unos helados y unos batidos, y con pena, nos fuimos al hotel, que de nuevo al día siguiente nos esperaba un buen madrugón para coger nuestro vuelo a Ho Chi Minh.

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Lo malo vino al intentar recoger la moto que la teníamos aparcada junto al mercado… ¿Cuál era la nuestra? Es que estaba lleno hasta los topes de motos, unas pegadas a otras… Alumbrándonos con el móvil, conseguimos localizar nuestra moto… ¿Pero cómo la vamos a sacar de dónde está? Afortunadamente apareció un vietnamita que era el que se encargaba de mover las motos y sacar la tuya cuando la necesitases, previo pago de 10.000 dongs.

Gastos del día
  • Alquiler de moto para todo el día: 100.000 dongs
  • 1 litro de gasoil para la moto: 25.000 dongs
  • Otro vestido: 600.0000 dongs
  • Comida en Green Moss (patatas fritas +  noodles con gambas y cerdo + noodles con ternera + coca cola + botella de agua grande): 155.000 dongs
  • Café con hielo + zumo en Pho Cho Bazar (calle Tra Phu, 56): 60.000 dongs
  • Clase de cocina con cena incluida: 400.000 dongs
  • Botella de agua grande: 10.000 dongs
  • Aparcamotos: 10.000 dongs
  • 2 helados en Casa Verde (calle Bach Dang Street, 99): 50.000 dongs
  • Batido de varias frutas + Cocktail sin alchohol en Hai Café: 95.000 dongs
  • 2 noches de hotel con desayuno: 1.470.000 dongs
 Total: 2.975.000 dongs  (unos 106,70 euros)

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