Seguimos con el último capítulo del viaje a Tarragona… Aunque el domingo ya teníamos que poner rumbo de vuelta a Madrid, dedicamos la mañana a ver un par de sitios antes de dejar Cataluña. Primero nos dirigimos a Constantí, localidad a unos seis kilómetros de Tarragona donde se encuentran los restos de la villa romana de Centelles, que se construyó sobre el siglo IV, y luego recorremos el pueblo medieval de Montblanc, donde comeremos unos típicos calçots.

La entrada a los restos de Centelles cuesta 1,80 euros (2010) y está cerrado los lunes. De esta villa romana, queda en pie un edificio con cúpula, que se cree que fue un mausoleo. Lo mejor de la villa son los mosaicos que se conservan en su interior, con alusiones a las cuatro estaciones y a la Biblia.

Centelles

Centelles

Visita a Montblanc

De allí ya pusimos rumbo hacia Montblanc, un pueblo medieval del interior de Tarragona. Nada más llegar, fuimos a la Oficina de Turismo que se encuentra en la entrada del municipio, en lo que fue la iglesia de Sant Francesc, donde nos facilitaron un plano con la ruta a seguir para poder visitar los principales puntos de interés de Montblanc. En una hora y media o dos horas como mucho se puede recorrer al completo la ciudad.

Montblanc

Montblanc

Dejamos la oficina de turismo y nos dirigimos hacia la izquierda, bordeando la muralla para acceder al interior de la misma a través de la Puerta de Sant Jordi, donde se supone que el santo mató al dragón de la leyenda. Una vez que atraviesas las murallas, es como si hicieras un viaje a la Edad Media. Montblanc conserva perfectamente la esencia y el sabor de esa época histórica, pues allí parece haberse detenido el tiempo.

Entre los puntos que no hay qué perderse está la Plaza Mayor, que está a medias porticada, con su Casa de la Villa y la Casa dels Desclergues, de estilo gótico ambas. Muy próxima a la plaza se encuentra lo que se denomina el Palau Reial que fue un lugar que albergó las visitas reales en plena Edad Media. Tampoco hay que dejar de ver la iglesia de Santa María la Mayor, de estilo gótico también y que tiene una preciosa talla de madera del siglo XVI y un gran órgano.

En la iglesia hay posibilidad de subir a la cúpula, pero nosotros no lo hicimos porque si quieres disponer de unas vistas panorámicas de Montblanc, hay otra opción que es completamente gratuita. Por detrás de la iglesia de Santa María la Mayor, se encuentra la Plaza de Santa Bárbara, que está en lo alto de una colina y desde donde puedes ver toda la ciudad. Otro punto de interés es el Antiguo Hospital de Santa Magdalena y el Puente Viejo, ambos en las afueras de la muralla.

Montblanc

Montblanc

Antes de emprender el viaje ya de regreso a Madrid, decidimos probar algunos platos de la gastronomía catalana. Típico de esta zona de Tarragona son los llamados calçots, que son unas cebolletas dulces que se comen con una salsa especial (que no supe descubrir qué es lo que llevaba). Pedimos una ración para los dos y aunque la ración era de unos 30 calçots, acabamos un tanto empachados. También pedimos una ración de caracoles que también es muy típico de la zona (al parecer estaban muy ricos, pero yo no probé porque ese tipo de comida no me gusta 😉 ), y para terminar, nos endulzamos con una crema catalana que estaba de vicio. En total, nos costó la comida unos 44 euros, incluyendo bebida, pan y cafés. Fue algo cara, pero es lo que tiene el querer probar los productos típicos de la tierra.

Calçots

Calçots

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